¿Cómo conseguir que una cocina abierta respire calma sin perder carácter? La clave de esta reforma reside en una paleta cromática monocromática que mimetiza el mobiliario con la envolvente arquitectónica.
Al unificar el tono de los frentes, las paredes y el techo, la cocina se percibe como un bloque escultórico integrado, mientras que el suelo de roble en espiga aporta la calidez necesaria para romper la linealidad.
Detalles del proyecto:
- Mobiliario: Diseño de frentes lisos con sistema de apertura tipo gola, eliminando ruidos visuales.
- Color: Tono arena/beige empolvado en acabado mate seda, que maximiza la luz natural.
- Isla central: Un volumen singular revestido en madera de nogal, que actúa como nexo de unión entre la cocina y la zona de día.
- Iluminación: Lámparas de suspensión Flowerpot en color burdeos, que aportan un acento sofisticado y rompen la neutralidad del conjunto.
- Superficies: Encimera técnica de perfil fino en color crema, coordinada cromáticamente para una continuidad absoluta.